viernes, 7 de agosto de 2009

LA VERDAD, EL TIEMPO Y LA HISTORIA (Francisco de Goya)


Este óleo sobre lienzo (pintado hacia entre 1797 y 1800 por Francisco de Goya) supone una alegoría acerca de la verdad histórica y el papel imprescindible del tiempo.
El tiempo, un anciano alado con un reloj de arena, nos trae a la verdad del brazo (en el boceto pintado en 1797 las figuras iban desnudas, "sin disfraces")

Y sentada está la historia. Escribiendo la crónica de los hechos.

Esta pintura se conoce también como España, el Tiempo y la Historia y como Alegoría de la Constitución de 1812.
Y formaba parte de un grupo de dos alegorías concernientes al progreso económico y científico que se extendieron en la Francia revolucionaria
Otra interpretación de la alegoría habla de que el anciano representa el comienzo de una nueva época, y la figura que lleva de la mano sería España.
Según esta apreciación España, con vestimenta blanca, lleva la Constitución de Cádiz de 1812 en la mano derecha y en la izquierda un cetro (una vara que exhibían reyes y emperadores como imagen de su honorabilidad)
El cetro simbolizaría la superioridad de la Constitución sobre el régimen absolutista.
Esta obra se encuentra en la actualidad en el Museo Nacional de Estocolmo













La figura principal es la Historia, representada como una mujer desnuda, simbolizando que no oculta nada, mirando hacia un lateral, es decir, hacia el pasado, portando en su mano papel y pluma, anotando todo aquello que ve. Junto a ella, se encuentra otra mujer, la Verdad, que porta cetro, como una forma de decirnos que la Verdad siempre debe reinar sobre todo, y finalmente, aparece el Tiempo, representado como una figura alada, que lo cubre todo, portando un reloj de arena en una de sus manos. Indica, de esta manera, que el Tiempo siempre hace que se sepa la Verdad que la Historia debe recoger.
Esta puede ser un a de las interpretaciones, puesto que se ha encontrado otra. Para algunos, la figura que representa la Verdad sería España, puesto que el libro que porta en una de sus manos sería la Constitución de Cádiz de 1812, mientras que el cetro de la otra sería la soberanía del pueblo, es decir, el liberalismo. La figura, entonces, del Tiempo se interpretaría como un nuevo momento que se abre para España, el cual es recogido por la Historia.
El cuadro se encuentra actualmente en el Museo Nacional de Estocolmo (Suecia)

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