martes, 29 de septiembre de 2009

ENTENDER LA HISTORIA

"El 28 de junio de 1992, el presidente farncés François Miterrand se desplazó súbitamente, sin previo aviso y sin que nadie lo esperara, a Sarajevo, escenario central de una guerra en los Balcanes que en lo que quedaba de año se cobraría quizás 15000 vidas. Su objetivo era hacer patente a la opinión mundial la gravedad de la crisis de Bosnia. En verdad, la presencia de un estadista distinguido, anciano y visiblemente debilitado bajo los disparos de las armas de fuego y de la artillería fue muy comentada y despertó una gran admiración. Sin embargo, un aspecto de la visita de Mitterrand pasó prácticamente inadvertido, aunque tenía una importancia fundamental: la fecha. ¿por qué había elegido el presidente de Francia esa fecha para ir a Sarajevo? Porque el 28 de junio era el aniversario del asesinato en Sarajevo, en 1914, del archiduque Francisco Fernando de Austria-Hungría, que desencadenó, pocas semanas después, el estallido de la primera guerra mundial. Para cualquier europeo instruido de la edad de Mitterrand, era evidente la conexión entre la fecha, el lugar y el recordatorio de una catástrofe histórica precipitada por una equivocación política y un error de cálculo. La elección de una fecha simbólica era tal vez la mejor forma de resaltar las posibles consecuencias de la crisis de Bosnia. Sin embargo, sólo algunos historiadores profesionales y algunos ciudadanos de edad muy avanzada comprendieron la alusión. La memoria histórica ya no estaba viva.
La destrucción de pasado, o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del siglo XX. En su mayor parte, los jóvenes, hombres y mujeres, de este final de siglo crecen en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo en el que viven. Esto otorga a los historiadores, cuya tarea consiste en recordar lo que otros olvidan, mayor trascendencia que la que han tenido nunca, en estos años finales del segundo milenio. Pero por esa misma razón deben ser algo más que simples cronistas, recordadores y compiladores, aunque esta sea también una función necesaria de los historiadores. En 1989, todos los gobiernos, y especialmente todo el personal de los ministerios de Asuntos Exteriores, habrían podido asistir con provecho a un seminario sobre los acuerdos de paz posteriores a las dos guerras mundiales, que al parecer la mayor parte de ellos habían olvidado.”

Historia del Siglo XX- Eric Hobsbawn

http://gonzalodice.tumblr.com/post/78659385/historia-del-siglo-xx-eric-hobsbawm

HISTORIA DEL SIGLO XX- Eric Hobsbawm


Un recorrido completo de los movimientos políticos, culturales, económicos y científicos. Una vista panorámica del siglo muy bien fundamentada dirigido al lector no académico.
Una visión global desde el punto de vista de, según su propio autor, un "observador participante" o un "viajero atento". Porque "un historiador explica lo que ha aprendido escuchando y observando".
Un excelente libro para entender la historia de una forma muy sencilla y amena.

jueves, 20 de agosto de 2009

APRENDER INGLES CON CÓMICS


http://www.onemanga.com/21st_Century_Boys/

viernes, 7 de agosto de 2009

LA VERDAD, EL TIEMPO Y LA HISTORIA (Francisco de Goya)


Este óleo sobre lienzo (pintado hacia entre 1797 y 1800 por Francisco de Goya) supone una alegoría acerca de la verdad histórica y el papel imprescindible del tiempo.
El tiempo, un anciano alado con un reloj de arena, nos trae a la verdad del brazo (en el boceto pintado en 1797 las figuras iban desnudas, "sin disfraces")

Y sentada está la historia. Escribiendo la crónica de los hechos.

Esta pintura se conoce también como España, el Tiempo y la Historia y como Alegoría de la Constitución de 1812.
Y formaba parte de un grupo de dos alegorías concernientes al progreso económico y científico que se extendieron en la Francia revolucionaria
Otra interpretación de la alegoría habla de que el anciano representa el comienzo de una nueva época, y la figura que lleva de la mano sería España.
Según esta apreciación España, con vestimenta blanca, lleva la Constitución de Cádiz de 1812 en la mano derecha y en la izquierda un cetro (una vara que exhibían reyes y emperadores como imagen de su honorabilidad)
El cetro simbolizaría la superioridad de la Constitución sobre el régimen absolutista.
Esta obra se encuentra en la actualidad en el Museo Nacional de Estocolmo













La figura principal es la Historia, representada como una mujer desnuda, simbolizando que no oculta nada, mirando hacia un lateral, es decir, hacia el pasado, portando en su mano papel y pluma, anotando todo aquello que ve. Junto a ella, se encuentra otra mujer, la Verdad, que porta cetro, como una forma de decirnos que la Verdad siempre debe reinar sobre todo, y finalmente, aparece el Tiempo, representado como una figura alada, que lo cubre todo, portando un reloj de arena en una de sus manos. Indica, de esta manera, que el Tiempo siempre hace que se sepa la Verdad que la Historia debe recoger.
Esta puede ser un a de las interpretaciones, puesto que se ha encontrado otra. Para algunos, la figura que representa la Verdad sería España, puesto que el libro que porta en una de sus manos sería la Constitución de Cádiz de 1812, mientras que el cetro de la otra sería la soberanía del pueblo, es decir, el liberalismo. La figura, entonces, del Tiempo se interpretaría como un nuevo momento que se abre para España, el cual es recogido por la Historia.
El cuadro se encuentra actualmente en el Museo Nacional de Estocolmo (Suecia)